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A corto plazo es mejor el retiro programado, a largo plazo es más rentable la renta vitalicia, a bajos montos es mejor la renta vitalicia y a altos montos el retiro programado es mejor 

 

COMPARACION MODALIDADES DE PENSION RETIRO PROGRAMADO AFP Y RENTA VITALICIA COMPAÑIA DE SEGUROS

 

 

¿Que es mejor retiro programado o renta vitalicia?

 

No existe una mejor modalidad de pensión que otra, son diferentes y se pueden aplicar a situaciones diferentes dependiendo de las características e intereses de cada pensionable.

Se puede decir que a corto plazo es mejor el retiro programado AFP y que a largo plazo es más rentable la renta vitalicia de compañía de seguros, o que a bajos montos es mejor la renta vitalicia y que a altos montos es mejor el retiro programado.

Como el tema es muy amplio es mejor asesorarse por un especialista de experiencia en el tema para que le haga todo el trámite de pensión y donde al final usted recibirá el "informe final de pensión" cosa que no le entregan ni las AFP ni las compañías de seguros.

En el informe final de pensión le recomendaré en forma técnica cual cuando y donde le conviene elegir la modalidad de pensión que más le conviene.

MODALIDADES DE PENSIÓN

 

RETIRO PROGRAMADO O RENTA VITALICIA

Para comparar con más detalle sus alternativas y fijar una reunión inicial personal para posteriormente cotizar formalmente en el Scomp, le agradeceré contactarse más temprano que tarde con el asesor previsional de este sitio web.

 

Muchas gracias.

 

Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.   993402000 y 224945500  Skype: joropo_1

 

Análisis Crítico de las Modalidades de Pensión y Propuesta Alternativa.

1. Resumen y Conclusiones.

El objetivo de este trabajo es analizar un aspecto del sistema previsional chileno, que son las modalidades de pensión actualmente vigentes, y dentro de éstas las dos más importantes:

Renta vitalicia y retiro programado. En primer lugar, se buscó evaluar cuán bien las características de estas dos modalidades de pensión satisfacen las necesidades de distintos grupos de afiliados y cuán bien se ajustan a los objetivos de la Seguridad Social. En segundo lugar, y a partir de los resultados anteriores y de la experiencia de otros países, se propone la creación de una nueva modalidad de pensión.

Con el propósito de evaluar las bondades de cada uno de estos productos, se estudió desde un punto de vista teórico y empírico cuáles son las variables más importantes que consideran los jubilados al momento de elegir una modalidad de pensión. Se encontró que en general las principales variables son: el nivel esperado de la pensión y su estabilidad, las fuentes de gastos futuros, las expectativas de vida individual y de los beneficiarios con derecho a pensión de sobrevivencia, el grado de aversión al riesgo de sobrevida y de inversión, la tasa subjetiva de preferencia en el tiempo, la preferencia por dejar herencia, la factibilidad de re optimizar y comisiones cobradas.

Por otra parte, después de analizar las características del retiro programado y renta vitalicia, se concluye que la renta vitalicia y el retiro programado son productos esencialmente distintos en cuanto al perfil esperado de la pensión, los riesgos involucrados, la estructura de comisiones, la herencia esperada y la posibilidad de re optimizar. A diferencia de la renta vitalicia, que da lugar a una pensión real constante de por vida, cuyo monto es conocido al momento de la firma del contrato, la pensión de retiro programado tiene asociado un perfil incierto cuyo valor esperado es decreciente. Mientras que la renta vitalicia ofrece una garantía de rentabilidad neta de comisiones y un seguro de sobrevida, bajo la modalidad de retiro programado el afiliado asume el riesgo de inversión no diversificable, de variabilidad en las comisiones y la totalidad del riesgo de sobrevida. Ahora bien, esta pura diferencia de seguros ofrecidos conduce a que la renta vitalicia sea un producto más costoso que el retiro programado.

El seguro de sobrevida tiene un costo que no se puede suponer igual a cero por un problema de selección adversa tanto voluntaria como inducida por la legislación. En la actualidad la diferencia en comisiones está totalmente distorsionada, apareciendo el retiro programado como un producto mucho más barato, debido a que las instituciones que lo ofrecen, las AFP, han decidido no cobrar por el servicio que otorgan a pesar de los gastos de administración en que deben incurrir. Tanto esta situación como la fórmula actual de cálculo de la tasa de interés técnica del retiro programado son aspectos que deben ser corregidos.

Comparando las modalidades de pensión respecto a las variables que serían importantes para los afiliados se obtuvieron los siguientes resultados:

a) en relación al riesgo de inversión e inflación, la decisión de optar por el retiro programado y de retener el riesgo futuro de inversión es justificable si la mayor rentabilidad esperada del portfolio lo compensa, o alternativamente, si se piensa que es excesivo el costo de adquirir la garantía de rentabilidad que ofrece la Compañía de Seguros de Vida.

b) los resultados de la elección que se producen de considerar sólo el riesgo de sobrevida, estabilidad en el poder de consumo y herencia esperada, dependen principalmente de las preferencias de las personas y del costo del seguro de sobrevida. En las simulaciones que se hicieron para evaluar este punto, ambas modalidades fueron homogeneizadas por el riesgo de inversión y por comisiones.

De acuerdo a estas proyecciones, si un jubilado sin beneficiarios legales valora sólo la estabilidad de su pensión y su nivel, lo que más le conviene es elegir la renta vitalicia inmediata en vez del retiro programado. Si valora tanto la herencia como la estabilidad en el consumo, su decisión posiblemente estará entre el retiro programado y la renta vitalicia con período de pago garantizado, y dependerá del costo de cada alternativa, de sus expectativas de vida y del peso relativo que se le asigne a cada uno de estos elementos. En general, mientras mayor

sean las expectativas de vida mayor debiera ser la preferencia por la renta vitalicia y, en particular, por la renta vitalicia inmediata. En caso que al jubilado no le importe la estabilidad de la pensión y asigne igual valoración a un peso de pensión que de herencia en el mismo año, su decisión va a depender de las expectativas de vida que tenga. Si su creencia es que vivirá más allá de los 78 años, le conviene elegir renta vitalicia.

Para un afiliado que se jubila a los 65 años con su cónyuge menor en 5 años, sucede que si ambos esperan sobrevivir por largo tiempo y no valoran el dejar herencia, debieran escoger la renta vitalicia inmediata. Si el afiliado pensara que puede morir pronto, por ejemplo a los 75 años, y que ella sobrevivirá como límite hasta los 85 años, de las simulaciones se desprende que la diferencia en el valor presente de las pensiones recibidas no es significativa, siendo casi despreciable, y que la decisión dependerá de las preferencias de la cónyuge por la estabilidad y el nivel de la pensión a lo largo de su vida esperada. La pensión de renta vitalicia será más estable, pero después de morir el afiliado el nivel de la pensión esperada de retiro programado continuaría decreciendo, pero siendo superior a la de renta vitalicia por varios años. Si a ambos no les importa mucho la estabilidad de la pensión y asignan igual valoración a

un peso de pensión que de herencia en el mismo año, su decisión va a depender de las expectativas de vida que tengan y posiblemente estará entre el retiro programado y la renta vitalicia con período de pago garantizado, por las mismas razones que en el caso de afiliado sin beneficiarios.

Tal como se dijo al inicio, en este trabajo también se discuten las características de ambas modalidades respecto a los principios de la seguridad social y a las características de la población adulto mayor en Chile. En este sentido, la caída anticipada en la pensión esperada de retiro programado aparece como preocupante. Esto es así, ya que de mantenerse para la población mayor de 60 años el hecho de que su principal fuente de ingreso monetario provenga del sistema previsional, el perfil decreciente de la pensión podrá traer como consecuencia una trayectoria decreciente en las corrientes de consumo, pudiendo llegar a niveles socialmente indeseados o políticamente inaceptables en la medida que los jubilados que optaron por esta modalidad no hayan comprendido bien lo que ello implicaba al momento de su contratación. Por otra parte, y aceptando la idea que la seguridad social se inclina a favor de asegurar, a un costorazonable, cierta estabilidad en el poder de consumo de los jubilados, no aparece como muy buena opción que la única alternativa a la renta vitalicia, cuando ésta es muy costosa, sea una pensión que tiene un perfil esperado decreciente a tasas crecientes. Para solucionar estos problemas dentro de un marco de respeto a la libertad de elegir, se propone mejorar la información que se entrega a las personas y crear nuevas modalidades de pensión.

Para terminar, en este estudio se desarrolla con cierto detalle la creación de una Pensión Vitalicia de Rentabilidad Variable, en la que una institución, a cambio de una prima, se comprometería a pagar una pensión de por vida, donde los pagos serían variables y estarían ligados a la rentabilidad del fondo en el cual se invirtió la prima.

Comparando esta pensión con la renta vitalicia y el retiro programado, se indica que en lo fundamental la propuesta difiere de la renta vitalicia inmediata en cuanto no otorga garantía de rentabilidad, y de la modalidad de retiro programado en el grado de cobertura ante el riesgo de sobrevida y de estabilidad esperada en el poder de consumo. La pensión propuesta ofrece una pensión esperada constante o creciente según el tipo de inversiones. Son estas diferencias las que se estima que en parte harían atractivo este producto para algún grupo de afiliados.

Otro aspecto muy positivo de la modalidad propuesta es que al no otorgar garantía de rentabilidad, aliviana el actual problema de constitución de reservas técnicas con la necesidad de capital y alto costo que ello implica. Para esta nueva modalidad sólo sería necesario tener capital para afrontar posibles pérdidas como consecuencia del seguro de sobrevida que se entrega. Este nuevo producto, además de bajar los costos a los jubilados, entregaría más flexibilidad al sistema de pensiones frente a recesiones. Fuente: Documento de Trabajo Instituto de Economía UC. Carlos Antonio D.1993

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